En febrero, el Papa León nos invita a orar por los niños que viven con enfermedades incurables y por sus familias, que afrontan procesos largos y difíciles cuando la vida apenas comienza. Nos anima a pedir para que reciban una atención médica adecuada, acompañamiento constante y el apoyo humano y espiritual que necesitan, sin perder la esperanza, reconociendo que incluso en medio del dolor, la sonrisa de estos niños es un signo vivo del Reino de Dios y un llamado a la solidaridad y la compasión de toda la Iglesia.🙏

